África se muestra ante los ojos como un deslumbrante jardín fuera de lo común: entre sus extensísimos parajes, se pueden encontrar grandes extensiones de dorada sabana, pero también unas vastas explanadas de vegetación frondosa. Sí, en los diferentes países africanos también puede disfrutarse de un panorama plagado de verde, y para corroborarlo existen viajes programados que conducen a la diversidad del tercer continente más grande del mundo. Estas son las naciones exploradas —Sudáfrica, Botsuana y Zambia— y las diferentes experiencias que se pueden vivir en cada una de ellas.

 

El Confidencial

En África no hay solo desiertos y leones. La gran amplitud del terreno da cabida a múltiples animales de toda índole, también a aquellos que viven

 

Sudáfrica: la cosmopolita Ciudad del Cabo

Si bien es cierto que muchísimos españoles ubicaron Sudáfrica en el mapa gracias al Mundial de fútbol en que la Selección española se coronó campeona en 2010, este país siempre ha sido un fuerte atractivo para el turismo internacional. En las rutas explicadas en este artículo, se comienza poniendo el pie en Ciudad del Cabo, un enclave que antaño fue punto portuario de gran importancia y que aún conserva esa vida marítima en el barrio de Water Front.

Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica. (iStock)
Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica. (iStock)

Zona de paseo, tiendas, hoteles y restaurantes, el Water Front es solo uno de los atractivos del mapa capense, y así se descubrirá gracias a las explicaciones de un guía en español que conducirá a los turistas por otros puntos fuertes de Ciudad del Cabo —el Parlamento y el barrio malayo, con sus casas de colores, no pueden faltar entre ellos—.

Sudáfrica: naturaleza meridional

Los que tengan la suerte de viajar a Sudáfrica no se quedarán con las ganas de conocer la parte más silvestre del país, pues con excursiones a la Table Mountain —montaña icónica de la nación, a la que se puede subir haciendo senderismo o con teleférico—; a la Península del Cabo de Buena Esperanza —conocida como la ‘península del fin del mundo’ por ver converger los océanos Índico y Atlántico—; a la reserva de pingüinos de Simon Town, o a la zona de Hermanus —donde se pueden ver tiburones blancos y ballenas—, se harán idea de la naturaleza que esconde su territorio.

En sus 1,2 millones de kilómetros cuadrados, Sudáfrica también deja hueco para las viñas, que han hecho de sus vinos unos caldos de fama internacional. En este viaje, será posible contratar la visita a una de sus famosas bodegas, donde se realizará una cata de vinos y una comida.

Botsuana: comienza la aventura

La sorpresa del día la marca una ruta en avioneta que transporta a los pasajeros desde la ciudad botsuana de Maun, ofreciéndoles unas preciosas vistas desde el cielo. Conocida por ser la puerta de entrada al delta del río Okavango, este paisaje hará las delicias de todo el que contemple sus corrientes de agua azul eléctrico envueltas en un entorno de frondosa vegetación.

Al contrario que en otros países de África, en Botsuana se da una gran abundancia de agua que permite conocer la parte más salvaje del territorio, en un safari a bordo de una canoa conocida como ‘mokoro’. Este medio de transporte posibilita la contemplación de animales como elefantes, aves y jirafas desde un punto de vista diferente, pues los aventureros podrán verlos mientras se bañan, beben o juegan chapoteando. En esta zona del delta del Okavango, también se realiza una ruta guiada a pie por las diferentes islas cercanas para presenciar las rutinas de los animales, cuyo hábitat no está tan estrechamente vinculado con las zonas húmedas.

Al día siguiente, con la brújula rumbo al norte del Parque Nacional de Chobe, se embarcará para realizar un crucero a través del río que da nombre al parque y un safari en 4×4. Cocodrilos, búfalos, hipopótamos y otras especies saldrán a su encuentro para mostrarle su forma de vida. No se olvide la cámara de fotos en el hotel, pues la puesta de sol en esta zona donde confluyen las fronteras de Namibia, Zambia, Zimbabue y Botsuana es impresionante.

Zambia: las cataratas Victoria

Actuando de frontera natural entre Zambia y Zimbabue, aparecen las famosísimas cataratas Victoria. Esta gran caída de agua, de 1,5 kilómetros de ancho y 108 metros de altura, realiza tanto ruido al caer al vacío que casi es imposible entender a la persona que habla a nuestro lado. El explorador escocés David Livingstone fue quien, en 1855, bautizó con el nombre de la reina Victoria a este salto de agua por el que caen más de 1.000 metros cúbicos por segundo de media.

En este enclave se duerme en un hotel con acceso directo a las cataratas, por lo que desde el mismo jardín de su alojamiento tendrá entradas ilimitadas a este paisaje tan impresionante. Los más atrevidos pueden contratar con precio no incluido tres adrenalínicas experiencias diferentes: darse un baño en la Piscina del Diablo, al mismo borde de las cataratas; hacer ‘jumping’ junto al agua de las Victoria; o realizar una vista panorámica del lugar subidos en helicóptero.

También se puede realizar un crucero por el río Zambece en un barco a vapor, con bebidas y aperitivos incluidos, o conocer la vida salvaje de los animales zambianos, como guepardos o leones, en un recorrido-safari. África ansía mostrarle su belleza. ¿A qué espera para conocerla?

Source: http://www.elconfidencial.com/viajes/2017-02-02/safaris-africa-botsuana-sudafricana-zambia-cataratas-victoria_1324342/