Una marcha al parlamento sudanés está previsto este domingo en Omdurman, una ciudad cerca de la capital Jartum, para exigir la renuncia del presidente Omar al-Bashir, segun los organizadores. Un movimiento de protesta sacude el país desde hace un mes.

La Asociación de Profesionales Sudaneses, que incluye médicos, profesores e ingenieros, también ha pedido nuevas protestas contra el gobierno en todo el país en los próximos días.

Sudán está travesando momentos de protestas provocadas por el aumento de los precios del pan y las medicinas, lo que se convierte en un desafío para Omar al-Bashir, quien llegó al poder en un golpe de Estado en 1989.

El domingo, «los manifestantes entregarán un memorando al Parlamento pidiendo la renuncia del presidente Bashir», dijo la Asociación de Profesionales Sudaneses en un comunicado.

Desde el inicio de la protesta el 19 de diciembre, 26 personas han muerto, según un informe oficial. Las ONG Human Rights Watch y Amnistía Internacional informan de al menos 40 muertos, incluidos niños y personal médico.

El mes pasado, varias manifestaciones antigubernamentales tuvieron lugar en Omdurman, la ciudad gemela de Jartum en la orilla occidental del Nilo.

La Asociación de Profesionales Sudaneses también dijo que las protestas del domingo en Jartum serán seguidas por mítines nocturnos en la capital y Omdurman el martes.»Y el jueves habrá mítines en todos los pueblos y ciudades de Sudán»

El viernes, cientos de personas se manifestaron en el distrito de Buri en Jartum. En otra manifestación en Omdurman, los fieles musulmanes cantaron «Libertad, Paz, Justicia» en una mezquita a la que habían acudido para las oraciones del viernes, según testigos.

Desde la primera manifestación el 19 de diciembre en Atbara (este), los mítines se dispersan regularmente con gas lacrimógeno por la policía antidisturbios.

La represión gubernamental ha atraído críticas en el extranjero. El presidente Bashir culpó de la violencia a los «conspiradores», pero no los nombró.Según los analistas, este desafío se ha convertido en el mayor desafío para el jefe de estado sudanés en 30 años.

Más allá de la disminución de los subsidios al pan, Sudán se enfrenta a un grave déficit de divisas. Los residentes enfrentan una escasez regular de alimentos y combustible, mientras que los precios de algunos productos básicos están aumentando considerablemente.