La decisión se produce solo días después de que el embajador de Nigeria en Washington, Ade Adefuye, reprochara el escaso apoyo recibido en su lucha contra la milicia islamista de Boko Haram.

«A petición del Gobierno de Nigeria, Estados Unidos interrumpe el entrenamiento de un batallón del Ejército de Nigeria». El comunicado -realizado por el Ejecutivo de EE.UU. a través de su embajada en la capital nigeriana, Abuya- no se anda con medias tintas. En los últimos meses, asesores del Departamento de Estado se encontraban en territorio africano con el fin de ayudar a localizar a las 200 estudiantes secuestradas por Boko Haram a mediados de abril.

No obstante, el desencuentro viene de largo. A mediados de noviembre, el embajador de Nigeria en Washington, Ade Adefuye, reprochaba el escaso apoyo recibido en su lucha contra la milicia islamista.

«Nuestro pueblo no está muy contento con la extensión del apoyo estadounidense en la lucha contra Boko Haram», reconocía el legado.

«Los terroristas amenazan nuestra existencia y nuestra integridad territorial. No sirve de nada que se nos dé un apoyo que nos permita dar leves golpes a los terroristas cuando lo que necesitamos es darles un golpe mortal», aseguraba.

Pese a que ninguno de los actores involucrados ha ofrecido razón oficial alguna sobre el porqué de este abandono militar frente a Boko Haram (como no ocurre, por ejemplo, frente al Estado Islámico), la actuación del Ejército local es cierto que siempre provocó ciertas dudas éticas. En este sentido, a finales de 2012, Amnistía Internacional denunciaba las «graves violaciones de derechos humanos» en la guerra contra la milicia islamista Boko Haram.

En el informe -«Nigeria: Trapped in the cycle of violence»-, la organización condenó entonces la detención arbitraría sin cargos de «cientos de personas acusadas de vínculos con Boko Haram», así como «las ejecuciones extrajudiciales o desapariciones forzosas» llevadas a cabo por las fuerzas armadas.

De igual modo, recordaba a las dos partes en conflicto que «hay un círculo vicioso de violencia actualmente en Nigeria» y «el pueblo nigeriano está atrapado en medio».

Continúa el avance yihadista
Conforme a cifras del Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), entre mayo de 2013 y marzo de este año, la milicia islamista se cobró la vida de más de 3.000 personas, mayoritariamente al noreste del país. En una región de tamaño similar a Grecia, el 50% de su población se ha visto afectada por el conflicto: en menos de doce meses, más de 250.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares (76.000, en el estado de Yobe; 67.000, en Adamawa; y 111.000, en Borno).

Y la tendencia continúa. En la primera mitad de 2014, el incremento de los ataques de la milicia islamista de Boko Haram, así como las represalias incontroladas de las fuerzas de seguridad provocaron la muerte de más de 2.000 personas al noreste de Nigeria (más de la mitad, civiles). De igual modo, más de una veintena de localidades de los tres estados en emergencia se encuentran ya bajo el control del grupo islamista.

http://www.abc.es/internacional/20141204/abci-eeuu-boko-nigeria-201412031557.html