Elecciones legislativas en Senegal: El reto de la pluralidad. Los emigrantes tendrán 15 escaños

El próximo 30 de julio los senegaleses acudirán a las urnas para elegir los parlamentarios de la decimo tercera legislatura del joven Estado Oeste africano. Algo novedoso e innovador en estas elecciones es, sin duda, la figura del representante de los emigrantes senegaleses en el parlamento nacional.

El 03 de enero 2017 el Parlamento aprobó una modificación de la Ley electoral, propuesta por el Presidente de la República, incrementando en 15 el número de parlamentarios para representar a los senegaleses de la diáspora. Detrás de esta voluntad política se esconden motivos económicos, más que demográficos. Según las fuentes oficiales, la población senegalesa que vive fuera del país se estima a tres millones y su aportación a la economía del país equivale al 3% del PIB. Hasta ahora el número de diputados se limitaba a 150 y con esta medida el hemiciclo pasará a acoger 165.

Después de la introducción de la Ley de paridad de genero en 2010, para igualar el número de mujeres y hombres en las candidaturas para las elecciones legislativas, la figura de diputados emigrantes dotará al parlamentarismo senegalesa de más madures y pluralidad política. De hecho, después de las elecciones de 2012, las parlamentarias senegalesas ocupan 64 escaños sobre los 150 actuales en la Asamblea Nacional. En las legislaturas anteriores a la introducción de la paridad el número máximo de mujeres en el Parlamento era de solo 33. Esta feminización del parlamento se refleja hoy en el escenario político con la presencia de más mujeres y algunas como la jurista Amsatou Sow Sidibe lideran una candidatura. Se espera que la entrada de emigrantes en el parlamento elevase el nivel de exigencia en el hemiciclo gracias a la experiencia y el dinamismo de los miembros de la diáspora senegalesa en los movimientos sociales en sus respectivos países de acogida.

Un sistema mixto y ocho nuevos distritos electorales.

Hasta ahora la ley electoral divide el país en 45 distritos electorales correspondiendo con los departamentos administrativos. Al aumentar el número de escaños, se han creado otros 8 nuevos distritos fuera de las fronteras nacionales: El norte de África, África occidental, África Central y del Este, Europa Occidental, Europa Central y del Norte, El Sur de Europa, América-Oceanía, Asia y Oriente-Medio. En total serán 53 distritos electorales que se repartirán los 165 parlamentarios. El número de diputados a elegir en cada distrito se determina por decreto, teniendo en cuenta los factores demográficos. El mayor numero de escaño por distrito es de 7, por los distritos más poblados, mientras que los  distritos más pequeños escogen a un representante como mínimo.

Existen dos listas: una lista departamental para escoger a los diputados locales y una lista nacional para los diputados a nivel nacional. El reparto de los escaños en el sistema electoral se hace siguiendo un modelo mixto: mayoritario y proporcional. De los 150 diputados del territorio nacional, 90 corresponden a la lista departamental y son asignados a través del sistema mayoritario mientras que los 60 de la lista nacional son repartidos siguiendo un sistema proporcional. Con el reparto a través del sistema mayoritario, la candidatura que obtiene el mayor número de votos válidos emitidos se lleva los escaños. En caso de empate, la lista con el promedio de edad (de sus candidatos) más alto se lleva el escaño. Los 15 diputados en representación de la diáspora son igualmente asignados según el sistema mayoritario. Para el reparto proporcional, se aplica el sistema de coeficiente nacional. Para obtener este coeficiente, se divide el número total de votos válidos por el número de diputados a elegir. Se atribuye un escaño por cada proporción del coeficiente obtenido por cada candidatura. La distribución de los restos de escaños se hace de acuerdo con el sistema del resto más grande.

El recrudecimiento de la violencia política en las campañas.

Desde el 10 de julio los partidos políticos están recorriendo el país en un clima de máxima polarización y de tensión políticas. Por un lado tenemos a una oposición fragmentada y desorientada, sin un líder de consenso. Por otro lado, un gobierno cada vez cuestionado por la sociedad civil, acusado de haber frivolizado la justicia, fomentado la corrupción y politizar las instituciones para fines partidistas. En los últimos días, el aumento de la polarización y la crispación se ha saldado con violentos enfrentamientos que, en ocasiones, convierten los mítines políticos en auténticas batallas campales donde desfilan machetes, hachas, proyectiles e incluso armas de fuego, ante la ausencia de programas electorales y de argumentos. La violencia política es una de las principales consecuencias del auge de la partitocracia que ha venido definiendo el sistema de gobierno de Senegal en las últimas décadas.

Desde la alternancia de 2000, la política se ha convertido en un medio de vida seguro para un gran número de senegaleses, la oportunidad para conseguir un puesto de trabajo, conservarlo y evolucionar adecuadamente. Con 255 partidos políticos legalizados y en activo, Senegal es el uno de los países con el mayor número de partidos políticos en proporción a su población. En este pequeño país, no se salva nadie de la política, tanto los funcionarios como los directivos de las Agencias estatales, los hombres de negocios, los pequeños comerciantes, las amas de llave e incluso los charlatanes o mendigos están dispuestos a bailar a son de la política en un país donde la riqueza del hombre pasa por el acceso a la burguesía reinante o a sus pasillo. De hecho la gran mayoría de los candidatos a la diputación no son capaces ni siquiera de escribir correctamente una frase en su propia lengua nativa y mucho menos en francés, lengua oficial. Sin embargo todos quieren representar al pueblo para debatir textos complejos y legislar sobre temas de excesiva sensibilidad.

Partidos sin ideología e ideologías sin visión.

Si el principal objetivo de un partido político en cualquier democracia consolidada es la conquista del poder, en Senegal los partidos políticos funcionan como trincheras donde los fundadores “inamovibles” esperan para sumarse al caballo ganador y repartirse el botín. Si en las democracias occidentales por ejemplo la ideología es un indicador determinante a la hora de depositar la confianza, en Senegal la ideología es residual, nominativa y simplemente sirve de estrategia comercial o crear un eslogan sin visión. Con la ausencia de ideología no existe izquierda ni derecha y menos un centro para la orientación del elector. Tener lo que se llama “une base politique”, bastión, es ante todo una cuestión de supervivencia profesional. De hecho la gran mayoría de los directivos o ministros tienen un movimiento de apoyo que no dudan en convertir en partido político cuando sienten la amenaza. El ejemplo claro es la configuración del actual gobierno: un autentico conglomerado de intereses de pequeñas formaciones unipersonales y movimientos de apoyo.

Un récord histórico de listas electorales: El caos asegurado.

La proliferación de partidos políticos se acaba convirtiendo en un rompe cabeza para los votantes a la hora de elegir entre las diferentes candidaturas. En estas elecciones concurren 47 candidaturas respaldadas por coaliciones de partidos, un hecho sin precedentes en la historia de este país oesteafricano de tan solo 14 millones de habitantes. En las anteriores elecciones legislativas de 2012, fueron   24 listas presentadas. Esta proliferación de candidaturas tiene consecuencias materiales y técnicas que afectarán la organización de las elecciones del igual modo que puede desvirtuar  los resultados y la calidad democrática.

Ante todo, con el elevado numero de listas, el caos está asegurado el día de la votación. Si se respecta el procedimiento de votación, muchos electores no podrán votar antes del cierre de las urnas. Según establece el código electoral, el votante debe verificar primero si su nombre está en las listas electorales, luego debe escoger cada uno de las 47 listas antes de entrar en la cabina de votación para seleccionar solo una. Según varios expertos cada elector puede tardar entre tres a cuatro minutos para votar. Por otro lado, el parecido entre los colores y los nombres de las candidaturas y el bajo nivel de alfabetización de la mayoría de votantes son factores que pueden alargar este tiempo y de paso alterar los resultados. Por añadidura, el número de comisionados para formar las mesas electorales podrías superar los 50 si tenemos en cuenta que cada una de las 47 listas debe tener un representante en cada una de las mesas además de los representantes de la Comisión Electoral Nacional Autónoma y el Presidente de la mesa. Todo ello podría traducirse en una baja participación a lo que habría que añadir la excesiva fragmentación del voto.

La lucha contra la corrupción, único eslogan.

En estas elecciones parten favoritos tres grandes coaliciones: La coalición gubernamental Benno Bokk Yaakaar (Unir las esperanzas), que apoya la política del presidente, es la candidatura con los mayores medios materiales y goza del apoyo de la mayoría de los medios de comunicación del país. Dos coaliciones agrupan los principales partidos de la oposición después de la explosión de la gran coalición de la oposición a solo unos meses de las elecciones.

Por un lado tenemos la coalición “Wattu Senegal” “ (La hora de Sengal), del ex presidente Abdoulaye Wade. Con sus 91 año ha podido despertar el entusiasmo de gran parte de la población tras su regreso triunfal de Francia donde se había retira después de perder el poder en 2012. A pesar de su exceso de autoritarismo y los altos índices de corrupción que marcaron su segundo mandato, los senegaleses le recuerdan todavía por sus grandes realizaciones en infraestructuras públicas.

La coalición “Mankoo Taxawu Senegal” (Compromiso con el Desarrollo de Senegal) liderada por el Alcalde de Dakar, Khalifa Sall encarcelado desde el 30 de mayo acusado de malversación de caudales públicos en el uso de los fondos de emergencia social, cuenta de una gran popularidad en la capital senegalesa. En el caso de Khalifa Sall, sus partidarios denuncian la manipulación política de la justicia. Para ellos la encarcelación de su candidato, a solo dos meses de las elecciones tiene como objetivo neutralizar a posibles competidores políticos del partido gobernante. En realidad, si fueran perseguidos todos los hechos como los que acusan haber cometido el alcalde de Dakar, tendríamos las cárceles senegalesas llenas de ediles. De hecho el eslogan de su candidatura se resume en “Khalifa en la cárcel, Khalifa en nuestros corazones y Khalifa en las urnas”.

En todo caso, estas elecciones serán un plebiscito para el presidente la República cuya lucha contra la corrupción parece discriminatoria y selectiva a los ojos de la sociedad civil, incluso algunos miembros del su entorno han criticado abiertamente la dirección tomada. Mientras que los casos de enriquecimiento personal del Presidente, su hermano y los hermanos de su mujer acampan las portadas de los medios, el fiscal general, bajo órdenes del presidente, se limita a perseguir los lideres destacados de la oposición con posibilidad de hacerle sombra en las urnas.

Saiba Bayo
CEO ABS Consulting
0034 633544890
Skype: bayo.saiba